1. Confianza y Asertividad: Durero se presenta con un nivel incomparable de confianza y asertividad. Mira directamente al espectador con una mirada intensa, su postura erguida y digna, y su mano apoyada con confianza sobre la mesa, casi en un gesto de propiedad. Esto está muy lejos de los autorretratos más humildes e introspectivos de artistas como Leonardo da Vinci o Rafael.
2. Autopromoción: El autorretrato de Durero no fue simplemente un registro personal sino un acto consciente de autopromoción. Se posicionó como un maestro artesano e intelectual a la altura de los grandes maestros italianos. Eligió pintarse al estilo de un retrato del Alto Renacimiento, que normalmente estaba reservado para miembros de la nobleza o mecenas ricos. Esta fue una declaración audaz de su ambición artística y su autoestima.
3. Atención al detalle: La atención de Durero al detalle es meticulosa y muestra su dominio del realismo y su capacidad para capturar su propia imagen con una precisión increíble. Esto incluye los intrincados pliegues de su ropa, las delicadas pinceladas de su barba y el sutil juego de luces y sombras en su rostro.
4. Significado simbólico: El autorretrato está imbuido de un significado simbólico. La inscripción en el marco ("Albrecht Dürer, lo hice cuando tenía 26 años") enfatiza su juventud al tiempo que resalta su conciencia de sí mismo y su ambición. El cuello de piel simboliza su estatus y riqueza, mientras que la ventana abierta detrás de él sugiere una conexión con el mundo exterior y su deseo de ser reconocido más allá de Nuremberg.
5. Salida de la iconografía tradicional: A diferencia de muchos autorretratos de la época, el retrato de Durero no lo representa en el acto de pintar. Se le presenta como un individuo, no sólo como un artista. Este alejamiento de la iconografía tradicional subraya aún más su ambición de ser reconocido por sus cualidades intelectuales y personales, no sólo por sus habilidades como artesano.
En resumen: El autorretrato de Durero fue una obra innovadora que estableció un nuevo estándar para la autorrepresentación en el arte. Su seguridad en sí mismo, ambición, atención al detalle y exploración del simbolismo transformaron el autorretrato de un registro personal a una poderosa declaración de identidad artística.