Así es como funcionó:
1. Colgado: El condenado fue ahorcado, pero no completamente. Lo dejarían colgado hasta quedar inconsciente, pero aún vivo.
2. Dibujado: Luego lo derribaron y lo arrastraron, generalmente a lomos de un caballo, hasta el lugar de ejecución. Esto a menudo implicaba ser atado a una valla (un marco de madera), que sería arrastrado por las calles, causando más lesiones y humillaciones.
3. Descuartizado: Luego destriparon al condenado y quemaron sus órganos delante de él. Luego su cuerpo era desmembrado, normalmente en cuatro cuartos. A menudo se exhibían como un espantoso recordatorio del destino de los traidores y, en ocasiones, se enviaban a diferentes partes del reino para disuadir a otros de rebelarse.
El significado:
El acto de "ahorcar, descuartizar y descuartizar" estaba reservado a los delitos más graves contra la Corona, concretamente a los actos de traición. Fue un espectáculo público y deliberadamente brutal destinado a:
* Disuadir la traición: La horrible naturaleza del castigo tenía como objetivo disuadir a otros de cometer actos de traición.
* Reforzar el poder: La exhibición pública de la ejecución sirvió como recordatorio del poder absoluto de la monarquía.
* Humillar al Traidor: Al arrastrar y desmembrar públicamente a los condenados, éstos quedaron reducidos a nada más que un cuerpo destrozado, despojado de toda dignidad.
El fin de la práctica:
Esta brutal práctica gradualmente cayó en desgracia y finalmente fue abolida por la Ley de Traición de 1814. Sin embargo, sigue siendo un ejemplo escalofriante de la crueldad y brutalidad que caracterizaron algunas formas de castigo medieval y moderno.