Querido diario,
Hoy fue... bueno, digamos que fue el día más asombroso, aterrador y absolutamente extraño de mi vida. Comenzó como un día normal y aburrido, como cualquier otro día de mi vida. El tío Vernon estaba siendo su habitual mal humor, la tía Petunia estaba quejándose por la última rabieta de Dudley y yo estaba atrapado en mi armario debajo de las escaleras, sintiéndome como un calcetín olvidado.
Entonces todo cambió. Un gigante llamado Hagrid -sí, un gigante- llegó a nuestra casa y me dijo lo más increíble:¡soy un mago! Dijo que voy al Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. ¿Una escuela para magos? ¿Cómo es eso posible?
Hagrid me llevó al Callejón Diagon, una calle escondida llena de tiendas mágicas. Compramos varitas mágicas y útiles escolares, y vi cosas que nunca pensé que existieran:búhos parlantes, calderos que se agitaban solos e incluso una tienda de dulces mágica que vendía bombones explosivos.
El único problema es que no sé nada sobre magia. ¡Nunca antes había usado una varita! Pero Hagrid me aseguró que aprenderé todo lo que necesito saber en Hogwarts.
Estoy asustada, emocionada, confundida y llena de asombro, todo al mismo tiempo. No puedo esperar a empezar la escuela, pero también tengo la sensación de que será un viaje loco.
Me pregunto si mi vida algún día volverá a ser normal.
¡Deséame suerte!
harry