* Durabilidad: Las rocas metamórficas se forman bajo intenso calor y presión, lo que les da una estructura densa y compacta. Esto los hace resistentes a la intemperie, la erosión y la abrasión.
* Fuerza: Su estructura compacta también los hace muy fuertes y capaces de soportar cargas pesadas, ideales para la construcción de cimientos y muros.
* Cualidades estéticas: Muchas rocas metamórficas poseen hermosas texturas, colores y patrones. Se pueden pulir hasta obtener un alto brillo, creando elementos visualmente llamativos en los edificios.
A continuación se muestran algunos ejemplos específicos de rocas metamórficas utilizadas en la construcción:
* Mármol: Una piedra hermosa y fácil de pulir que se utiliza a menudo para encimeras, pisos y estatuas.
* Pizarra: Una roca duradera y resistente al agua que se utiliza para techos, pisos y revestimientos.
* Cuarcita: Una roca muy dura y duradera que se utiliza para encimeras, pisos y revestimientos exteriores.
* Gneis: Una roca con bandas que se puede utilizar para piedras de construcción y materiales de jardinería.
Es importante tener en cuenta que no todas las rocas metamórficas son aptas para la construcción. Algunos pueden ser quebradizos o tener propiedades inconsistentes. Las características específicas de la roca y el uso previsto determinarán su idoneidad para la construcción.