1. Cordilleras en medio del océano: Observó que las dorsales en medio del océano, las cadenas montañosas submarinas, eran sitios de vulcanismo activo. Teorizó que la roca fundida del manto terrestre se elevaba en estas crestas, creando una nueva corteza oceánica.
2. Rayas Magnéticas: Hess notó patrones alternos de bandas magnéticas en el fondo del océano. Se dio cuenta de que estas franjas representaban el campo magnético de la Tierra cambiando con el tiempo. A medida que se formó una nueva corteza, se fijó en la orientación magnética de la época, creando el patrón de rayas.
3. Extensión del fondo marino: Hess propuso que la nueva corteza creada en las crestas alejaba la corteza más vieja de las crestas, como una cinta transportadora. Este movimiento, argumentó, fue la fuerza impulsora detrás del movimiento de las placas tectónicas.
4. Zonas de subducción: Hess también reconoció que las fosas oceánicas marcaban lugares donde la corteza oceánica estaba siendo arrastrada hacia el manto, un proceso conocido como subducción. Este proceso, argumentó, equilibraba la creación de nueva corteza en las crestas.
La teoría de Hess, respaldada por la evidencia que reunió, revolucionó nuestra comprensión de la geología de la Tierra y el movimiento de los continentes. Proporcionó la clave para explicar la deriva continental, la formación de montañas y la distribución de terremotos y volcanes.