Esto es lo que sabemos:
Cómo funcionó el bastidor:
* Era un marco de madera con una cuerda atada a una rueda.
* Se ataron las muñecas de la víctima a las cuerdas y se hizo girar la rueda, estirando el cuerpo de la víctima.
* El dolor intenso podría provocar dislocaciones, fracturas de huesos e incluso la muerte.
Uso en la época isabelina:
* No muy utilizado: El potro no era un método estándar de interrogatorio en Inglaterra durante el reinado de Isabel. Se utilizó principalmente en casos de traición y herejía.
* Legalidad: El potro no estaba legalmente autorizado y los juristas a menudo condenaban su uso.
* Aplicación limitada: Su uso normalmente se reservaba para casos de alto perfil o cuando otros métodos de interrogatorio fallaban.
* Impacto Psicológico: El objetivo principal del potro no era obtener confesiones sino intimidar y quebrantar el espíritu de los acusados.
* Prerrogativa Real: La Reina, como jefa del poder judicial, podría autorizar su uso en casos concretos. Sin embargo, esto era poco común y normalmente ocurría cuando la Corona se sentía amenazada por las posibles acciones de un sospechoso.
Ejemplos de uso:
* El complot de la pólvora: Algunos de los conspiradores fueron sometidos al potro durante el interrogatorio.
* La rebelión de Essex: Según los informes, Sir Walter Raleigh fue torturado en el potro durante su interrogatorio.
Percepción pública:
* Negativo: El potro fue ampliamente condenado como una forma cruel y bárbara de tortura.
* Símbolo de la Tiranía: A menudo se lo veía como un símbolo del poder opresivo de la Corona y de la injusticia del sistema legal.
Conclusión:
Si bien el potro existió durante la época isabelina, su uso estaba lejos de estar generalizado. Se consideraba un método de interrogatorio brutal y rara vez utilizado, empleado principalmente en casos de traición y herejía, a menudo a discreción de la Reina. La imagen del potro como herramienta omnipresente de la tortura isabelina es en gran medida producto de interpretaciones históricas románticas posteriores.