He aquí por qué:
* Privacidad y Respeto: Tomar fotografías de una persona fallecida en su ataúd generalmente se considera una falta de respeto y una invasión de la privacidad. Es muy poco probable que alguien involucrado en los preparativos del funeral hubiera permitido tal cosa.
* Publicidad y controversia: Estas fotografías serían increíblemente sensibles y podrían provocar reacciones negativas importantes. El interés del público en la vida y muerte de Monroe es intenso, pero explotarla de esta manera sería muy poco ético.
* Sin registros oficiales: No hay registros oficiales conocidos ni fuentes disponibles públicamente que mencionen tales fotografías.
* Seguridad: Se implementarían medidas de seguridad durante un funeral y la fotografía no autorizada estaría estrictamente prohibida.
Si bien es imposible decir definitivamente que no existen fotografías, los factores mencionados anteriormente lo hacen muy improbable. Si alguna vez se tomaran esas fotografías, probablemente permanecerían privadas y nunca se harían públicas.