Los colores característicos a menudo se eligen en función de asociaciones y efectos psicológicos. Por ejemplo, se puede utilizar un color brillante y enérgico para transmitir entusiasmo y vitalidad, mientras que un color tranquilo y sereno puede simbolizar relajación y tranquilidad. Las empresas suelen utilizar colores característicos en sus logotipos, materiales de marketing y marca en general para establecer una presencia visual consistente y reconocible.
El uso eficaz de un color distintivo requiere una cuidadosa consideración del impacto emocional del color, su compatibilidad con otros elementos de diseño y su capacidad para comunicar el mensaje deseado. Cuando se hace bien, un color característico puede convertirse en una parte icónica de una identidad y ayudar a crear una fuerte conexión y reconocimiento entre el público objetivo.