He aquí un ejemplo:
Beatriz: "Me pregunto si seguirá hablando, signor Benedick:nadie le marca".
Benedicto: "¡Qué, mi querida Lady Disdain! ¿Es usted de esos que quieren tener uno, tal como es, y luego, después de haber vivido un poco más, decir 'un poco más', 'un poco más', hasta que se convierta en nada más que un poco más, y luego '¿qué es eso?'"
Beatriz: "¿Estás tan apresurado que quieres que me case contigo esta tarde?"
Benedicto: "Bueno, incluso ahora, mañana por la mañana."
Beatriz: "¿Y por qué no esta noche? Estoy listo, iré a la iglesia y lo recibiré enseguida".
Benedicto: "Pero espera un poco; debes considerar tu tiempo. Mañana, mi querida Lady Disdain. Mañana servirá para todos los números".
Aquí, Beatrice se burla de Benedick al dar a entender que sus palabras ("un poco más", "un poco más") son como seres vivos, que crecen y cambian hasta perder el significado ("¿qué es eso?").
Esta personificación de las palabras subraya la naturaleza ingeniosa e inteligente de su conversación, y también sugiere que sus disputas son un juego que ambos disfrutan.