* Sed de aventura: Shackleton sentía un amor genuino por el aire libre y un deseo de poner a prueba sus límites. Disfrutaba de los desafíos físicos y lo desconocido que conllevaba explorar nuevas tierras.
* Un deseo de demostrar su valía: Shackleton, un hombre de gran ambición, buscó dejar su huella en el mundo. Quería ser reconocido por sus logros y dejar atrás su legado.
* Una fascinación por la Antártida: Shackleton se sintió atraído por el vasto e inexplorado continente de la Antártida. Lo veía como un lugar de gran belleza y misterio, y estaba decidido a superar sus desafíos.
* Patriotismo: A principios del siglo XX se produjo un fuerte sentimiento de orgullo nacional y Shackleton sintió el deber de representar a su país, Gran Bretaña, en el escenario mundial.
* Curiosidad científica: Más allá de la aventura, Shackleton reconoció el valor de la exploración científica. Creía que explorar la Antártida podría proporcionar información valiosa sobre el mundo natural.
Es importante señalar que Shackleton no estaba motivado sólo por la gloria o la ambición. También se preocupaba profundamente por su tripulación y demostró un liderazgo increíble frente a adversidades extremas, particularmente durante su famosa expedición Endurance.
En general, el impulso de Ernest Shackleton para convertirse en explorador fue impulsado por una combinación de ambición personal, amor por la aventura, curiosidad científica y un fuerte sentido del deber para con su país.