***
> Capítulo Uno
> ACCIDENTALMENTE VAPORIZÉ A MI PROFESOR DE PREÁLGEBRA.
> No es algo que se olvide, incluso si eres un niño disléxico de doce años con TDAH, como yo. Quiero decir, la mayoría de los profesores no eran tan interesantes de todos modos, excepto la señora Dodds, que era una verdadera charlatana. Por un lado, llevaba unos zapatos negros puntiagudos que hacían ruido cada vez que caminaba por el pasillo. Por otro lado, sus ojos me recordaron a los de un halcón. Tenía una forma de mirarme como si pudiera ver a través de mi cráneo.
> La Sra. Dodds también fue la única maestra que alguna vez me hizo sentir mal por mi TDAH. "Percy", decía, "lo harías mucho mejor si intentaras concentrarte".
> Siempre quise decirle que traté de concentrarme, pero mi cerebro estaba conectado de manera diferente. Quiero decir, cuando tienes un cerebro como el mío, es como tener mil estaciones de radio diferentes transmitiendo al mismo tiempo. No era sólo una estación, eran todas, cada una más fuerte que la anterior.
> Pero nunca dije nada de eso. Me senté al final de su clase, soñando despierta con todas las cosas que preferiría hacer antes que aprender sobre la fórmula cuadrática.
***
¡Déjame saber si quieres leer más!