En tierra:
* Caminar: Esta era la forma de viaje más común para la mayoría de la población. Era lento y agotador, pero a menudo era la única opción.
* Caballos: Las personas más ricas montaban a caballo en viajes de diferente duración. Podrían ser caballos privados o alquilados en una posada. También empezaban a aparecer carruajes tirados por caballos, pero eran caros y sólo los utilizaban los muy ricos.
* Vagones: Las mercancías se transportaban en carros, a menudo tirados por bueyes o caballos. Eran lentos y a menudo incómodos, pero proporcionaban una forma de transportar mercancías a largas distancias.
Por mar:
* Barcos: Los viajes por mar eran esenciales para el comercio y la exploración. Los barcos eran a menudo lentos y peligrosos, especialmente en mares agitados.
* Barcazas: Eran embarcaciones de fondo plano utilizadas para el transporte de mercancías y personas a lo largo de ríos y canales.
Otro:
* Camadas: Se trataba de palanquines cerrados transportados por dos o más personas. Fueron utilizados por los ricos y los enfermos para viajar distancias cortas.
* Sedanes: Eran sillas cerradas llevadas por dos hombres. Fueron utilizados por personas adineradas para viajes cortos en pueblos y ciudades.
Desafíos de viajar:
* Carreteras: Las carreteras estaban en mal estado y, a menudo, estaban embarradas y eran peligrosas.
* Clima: Los viajes podrían verse afectados por el mal tiempo, lo que los haría impredecibles y, a veces, peligrosos.
* Bandidos: Los viajeros eran vulnerables a los bandidos, especialmente en zonas remotas.
En general:
Viajar en la época isabelina era una experiencia desafiante que requería paciencia, resiliencia y, a menudo, una gran cantidad de dinero. Estaba muy lejos de la facilidad y velocidad del transporte moderno.