* La Voluntad General: No se trata de la suma de deseos individuales sino del bien común, lo mejor para toda la comunidad. Se basa en los intereses y valores compartidos del pueblo, apuntando al bienestar de todo el cuerpo político.
* Contrato Social: La base del poder soberano reside en un contrato social, donde los individuos renuncian voluntariamente a sus derechos y libertades naturales a cambio de la protección y los beneficios de vivir en una sociedad.
* Testamento Colectivo: El poder soberano es la encarnación de esta voluntad colectiva. Representa el bien común, no los intereses de ningún individuo o grupo. Actúa a través de leyes y políticas diseñadas para promover el bienestar de toda la sociedad.
* Indivisible e Inalienable: El poder soberano no puede dividirse, delegarse ni enajenarse. Pertenece al pueblo colectivamente y no puede transferirse a ningún individuo o grupo.
Características clave del poder soberano en el pensamiento de Rousseau:
* Absoluta: Es supremo y no está limitado por ninguna autoridad externa, incluido el individuo.
* Inalienable: No se puede transferir ni entregar.
* Indivisible: No se puede dividir ni delegar.
* Basado en el Testamento General: Se guía por el bien común, no por intereses individuales.
* Ejercitado mediante leyes: Se expresa a través de una legislación que refleja la voluntad general.
Puntos importantes:
* No es lo mismo que gobierno: El poder soberano es distinto del gobierno, que es responsable de implementar la voluntad del soberano.
* Legitimidad: El poder soberano es legítimo porque se origina en el consentimiento de los gobernados, a través del contrato social.
* Democracia: El concepto de poder soberano de Rousseau es central en su argumento a favor de una democracia directa, donde el pueblo participa directamente en el proceso de toma de decisiones.
La teoría del poder soberano de Rousseau es compleja y ha estado sujeta a diversas interpretaciones. Sin embargo, enfatiza fundamentalmente la voluntad colectiva como fuente última de autoridad política y la importancia del bien general para guiar la acción política.