Teoría del miasma:
* Esta fue la teoría más aceptada. Propuso que las enfermedades eran causadas por el "mal aire" o miasma, que se creía que emanaba de materia en descomposición, agua estancada y otras fuentes de mal olor.
* La gente creía que el miasma podía inhalarse o absorberse a través de la piel y provocar enfermedades.
Teoría humoral:
* Esta teoría, derivada de la medicina griega antigua, creía que el cuerpo humano estaba compuesto de cuatro humores:sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra.
* Se pensaba que los desequilibrios en estos humores causaban enfermedades y los tratamientos a menudo se centraban en restablecer el equilibrio mediante sangrías, purgas o cambios en la dieta.
Influencias astrológicas:
* Muchos creían que la alineación de los planetas y las estrellas influía en la salud y la enfermedad.
* Esta creencia llevó a prácticas como "lanzar pesebres" (crear cartas astrológicas) para predecir resultados de salud y utilizar remedios astrológicos.
Creencias religiosas:
* Algunos creían que la enfermedad era un castigo de Dios por el pecado o las malas acciones. Esta creencia contribuyó al miedo y la desconfianza de la sociedad hacia quienes estaban enfermos.
* Otros vieron la enfermedad como una prueba de fe y un recordatorio de la mortalidad.
Causas sobrenaturales:
* También se creía que la brujería y la hechicería eran responsables de las enfermedades. La gente temía ser maldecida o hechizada, lo que provocó acusaciones y persecución.
Contagio, pero comprensión limitada:
* Si bien existía el concepto de contagio, había una comprensión limitada de cómo se propagaban las enfermedades.
* Algunos observaron que la enfermedad podía transmitirse a través del contacto con los enfermos, pero se desconocían los mecanismos específicos.
Es importante tener en cuenta:
* No existía una teoría única y unificada sobre la transmisión de enfermedades.
* Las creencias variaron ampliamente entre diferentes clases sociales y ubicaciones geográficas.
* Esta falta de comprensión condujo a tratamientos ineficaces y a menudo dañinos, y convirtió a las enfermedades en una amenaza constante.
La era isabelina vio los inicios de la investigación científica y el desarrollo de nuevas herramientas para observar el mundo, como el microscopio. Sin embargo, se necesitarían siglos de investigación y desarrollo para desentrañar la verdadera naturaleza de las enfermedades y cómo se propaga.