La enfermedad se presenta como un símbolo de la dureza de la vida durante la Primera Guerra Mundial , destacando la vulnerabilidad y fragilidad de la vida, especialmente en tiempos de guerra. También sirve como un conmovedor recordatorio del costo humano del conflicto, ya que la muerte de Molly afecta profundamente a Tommo y deja un gran vacío en su vida.
Los detalles específicos de la enfermedad de Molly se dejan vagos para permitir que el lector los interprete a través de su propia lente, lo que hace que la pérdida sea aún más poderosa y resuene en el lector en un nivel emocional más profundo.