Katniss y Peeta se encuentran atrapados en la arena final del Juego, un campo vasto y vacío. Los tributos restantes están dispersos, y solo quedan Cato, Clove y Thresh.
Katniss y Peeta elaboran estrategias, sabiendo que son el último objetivo de sus carreras. Deciden esconderse en un árbol gigante, aprovechando su camuflaje natural.
Cato, llevado por su desesperación, intenta trepar al árbol. Peeta lo distrae con un cuchillo arrojado, dándole a Katniss la oportunidad de dispararle una flecha a la pierna.
La escena cambia al Capitolio, donde los Vigilantes están discutiendo la falta de entretenimiento. Deciden obligar a los tributos a enfrentarse entre sí convirtiendo la arena en un paisaje de pesadilla de niebla y truenos.
En la arena, la niebla desciende, creando confusión y desorientación. Katniss y Peeta, todavía escondidos en el árbol, son atacados por lobos, que se revela que fueron modificados genéticamente por el Capitolio.
Katniss logra matar a algunos de los lobos, pero finalmente se ve obligada a huir del árbol con Peeta. Corren a través de la niebla, tratando desesperadamente de encontrar un lugar seguro.
Clove encuentra a Katniss e intenta matarla. Sin embargo, Thresh, recordando la bondad de Katniss hacia Rue, interviene y mata a Clove.
El capítulo termina con Katniss y Peeta separados en la niebla. Katniss está sola, herida y profundamente traumatizada. El capítulo destaca la naturaleza despiadada de los Juegos, la manipulación de los Vigilantes y el costo emocional que cobran por los tributos.