1. Los Trolls: Al principio, los trolls parecen criaturas temibles que intentan devorar a los enanos y a Bilbo. Sin embargo, en realidad son bastante torpes y se distraen con facilidad. Su discusión sobre quién comerá primero a Bilbo finalmente los lleva a su ruina, lo que pone de relieve su estupidez y el hecho de que las apariencias engañan.
2. Gollum: Gollum aparece inicialmente como una criatura monstruosa que acecha en la oscuridad de las cuevas. Sin embargo, su historia y su obsesión por el Anillo revelan un ser complejo y trágico. Gollum es una criatura de inmenso poder, pero también víctima de su propia codicia y de la influencia corruptora del Anillo. Es capaz de una inmensa crueldad y una sorprendente bondad, lo que lo convierte en un personaje que desafía la categorización fácil.
3. Los Elfos del Bosque Negro: Los elfos del Bosque Negro inicialmente parecen hermosos y acogedores, pero pronto se revela su verdadera naturaleza. Sospechan y desconfían de los forasteros, y su líder, el Rey Elfo, está más interesado en proteger su tesoro que en ayudar a los enanos. El encarcelamiento de los enanos por parte del Rey Elfo y su manipulación de Bilbo resaltan el hecho de que incluso criaturas aparentemente nobles pueden ser corrompidas por la codicia y el poder.
Estos son sólo algunos ejemplos de cómo Tolkien utiliza el tema de las apariencias versus la realidad en El Hobbit. Este es un elemento común de la fantasía y, a menudo, sirve para resaltar la importancia de juzgar a los personajes por sus acciones más que por su apariencia exterior.