* Obediencia y Fe Ciega: Erasmo criticó la obediencia incondicional exigida por algunas órdenes monásticas, argumentando que sofocaba el pensamiento crítico y el juicio individual. Creía que la verdadera piedad debería basarse en la razón y la comprensión, no en la adhesión ciega a la autoridad.
* Votos de Pobreza y Castidad: Si bien respetaba los ideales detrás de estos votos, Erasmo consideraba que su implementación práctica a menudo conducía a la hipocresía y la corrupción. Sostuvo que algunos monjes utilizaban sus votos como una forma de evitar responsabilidades y ganar poder e influencia.
* Rituales y Ceremonia: Erasmo criticaba los rituales elaborados y sin sentido, considerándolos meras muestras de piedad exterior que carecían de verdadera sustancia espiritual. Favorecía una forma de religión más simple y personal basada en la reflexión interior y la fe individual.
* Beca Monástica: Erasmo se burló de la erudición superficial de algunos monjes, argumentando que su enfoque en temas arcanos e irrelevantes era perjudicial para la búsqueda del conocimiento genuino. Creía que la erudición debería ser práctica y relevante para las necesidades de la sociedad.
* El poder del clero: Erasmo criticó el poder excesivo ejercido por el clero, particularmente la jerarquía de la Iglesia. Sostuvo que la Iglesia se había vuelto demasiado mundana y corrupta, perdiendo de vista su verdadera misión de difundir el Evangelio y promover los valores cristianos.
Las críticas de Erasmo no tenían como objetivo desacreditar el monaquismo en su conjunto. Reconoció el valor de la vida monástica y las contribuciones de muchos monjes dedicados. Sin embargo, creía que ciertas prácticas se habían vuelto obsoletas y dañinas, obstaculizando el verdadero propósito de la fe cristiana y conduciendo al estancamiento espiritual. Sus críticas tenían como objetivo provocar reformas y revitalizar la Iglesia, instándola a volver a sus valores fundamentales de sencillez, razón y piedad genuina.