* La Maldición Asesina es un hechizo que destruye el alma. No sólo acaba con la vida, sino que destruye el alma, dejando tras de sí una cáscara vacía. Esto significa que no queda nada que la Maldición Imperius pueda controlar.
* La maldición Imperius requiere un objetivo vivo. La maldición funciona obligando a la voluntad de alguien a someterse. Una persona muerta no tiene voluntad de ser controlada.
* La Maldición Imperius tiene que ver con el control mental, no con la resurrección. Incluso si pudiera funcionar en una persona muerta, no la devolvería a la vida. Sólo manipularía su cuerpo sin vida.
En resumen, intentar usar la maldición Imperius en alguien que ha sido asesinado por la maldición asesina no tendría sentido. No existe una forma mágica o lógica para que la maldición funcione en un objetivo fallecido.
Es importante recordar que estas son las reglas del mundo ficticio establecidas por J.K. Rowling. En la vida real, no existen tales hechizos ni maldiciones, y la muerte es el fin permanente de la vida.