En "Drácula" de Bram Stoker, las primeras palabras que Drácula le dirige a Jonathan Harker son:
"Bienvenido a mi casa. Entra libremente y por tu propia voluntad."
Este saludo aparentemente hospitalario enmascara la verdadera naturaleza de Drácula y los aterradores acontecimientos que se desarrollarán en el castillo.