Las faldas escocesas, la prenda icónica plisada asociada con la cultura de las Tierras Altas de Escocia, no se inventaron hasta el siglo XVIII. La Batalla del Puente de Stirling y la Batalla de Falkirk, que se representan en la película, tuvieron lugar en los siglos XIII y XIV, respectivamente.
Los diseños de vestuario originales de la película presentaban túnicas y calzas, más representativos de la época. Sin embargo, el director Mel Gibson insistió en los kilts, creyendo que serían más atractivos visualmente y resonarían en el público. Para abordar la inexactitud histórica, se volvieron a filmar algunas escenas para evitar mostrar las faldas escocesas, particularmente en escenas de batalla.
A pesar de este esfuerzo, el uso de faldas escocesas sigue siendo una de las imprecisiones históricas más criticadas en "Braveheart".