Personajes:
* Narrador: (Voz en off)
* Amelia: (Al final de los 20, nervioso)
* Benjamín: (Al principio de los 30, exasperado)
* Clementina: (40 y tantos, tranquilo)
* Daniel: (Adolescencia tardía, traviesa)
* Eleanor: (Principios de los 60, sabio)
Configuración: Un ático desordenado, lleno de cajas polvorientas y tesoros olvidados.
(La escena comienza con Amelia buscando frenéticamente entre una pila de libros)
Amelia: (Susurrando) ¿Dónde está? ¿Dónde está?
Narrador: Amelia había estado buscando durante horas. Faltaba la clave del diario secreto de su abuela y el tiempo se acababa.
Benjamín: (Entra, exasperado) ¿Sigues buscando esa maldita llave?
Amelia: (Saltando) ¡Ben! ¡Me asustaste! ¿Lo has visto?
Benjamín: (Suspirando) Amelia, hemos revisado todo lo que hay en este ático dos veces. No sé donde más podría estar.
Clementina: (Entra, sosteniendo una taza de té) No te preocupes, querida. Lo encontrarás. Probablemente esté escondido en algún lugar, esperando ser descubierto.
Amelia: Espero que tengas razón, Clem.
Narrador: Clementine, la madre de Amelia, siempre estaba tranquila en una crisis. Ella era el ancla de la familia.
Daniel: (Entra corriendo, sosteniendo un auto de juguete polvoriento) ¿Vieron lo que encontré? ¡Es un auto de carreras antiguo!
Amelia: ¡Daniel! ¡No toques eso! ¡Es una antigüedad!
Daniel: (Sonriendo) Relájate, Amelia. No se va a romper. Sólo quería mostrártelo.
Eleanor: (Entra, sosteniendo una fotografía descolorida) ¿A qué se debe todo este alboroto? Me pareció oír gritos.
Benjamín: Sólo Amelia está siendo dramática, Eleanor. No puede encontrar la clave del diario de su abuela.
Eleanor: (Sonriendo) Ay, Amelia. Tu abuela era un tesoro. Quizás la clave esté escondida a plena vista.
(Eleanor señala una pequeña caja de madera en un estante polvoriento)
Eleanor: No has mirado en esa caja, ¿verdad?
(Amelia corre hacia la caja y la abre. Dentro, envuelta en terciopelo, hay una única llave plateada.)
Amelia: (Jadeando) ¡Está aquí! ¡Estuvo ahí todo el tiempo!
Narrador: A veces, las cosas que buscamos están más cerca de lo que pensamos. Y las respuestas a nuestras preguntas están ocultas a plena vista.
(Amelia sonríe, con lágrimas en los ojos)
Amelia: Gracias, Leonor. No sé qué hubiera hecho sin ti.
Eleanor: (Dando palmaditas en la mano a Amelia) Ni lo menciones, querida. Ahora continúa y descubre esos secretos.
(Amelia toma la llave y corre hacia el viejo diario, lista para desentrañar los misterios que encierra.)