1. El nombramiento y el conflicto de intereses:
* Enrique II, un rey astuto y ambicioso, nombró a su amigo y consejero cercano, Thomas Becket, arzobispo de Canterbury en 1162. Este fue un movimiento estratégico para asegurar un líder religioso leal y dócil.
* Sin embargo, las lealtades de Becket cambiaron una vez que se convirtió en arzobispo. Se veía a sí mismo como el defensor de la Iglesia y sus derechos, lo que le ponía en desacuerdo con el deseo del rey de ampliar el poder real.
2. Las Constituciones de Clarendon:
* En 1164, el rey Enrique II intentó establecer un sistema de control real sobre la Iglesia a través de las "Constituciones de Clarendon". Estas leyes tenían como objetivo afirmar la autoridad real en asuntos como nombrar al clero, juzgar a los clérigos en las cortes reales y recaudar impuestos de la Iglesia.
* Becket inicialmente estuvo de acuerdo con las Constituciones pero luego se negó a firmarlas, citando la independencia de la Iglesia de la interferencia real. Este acto de desafío encendió el conflicto.
3. La frustración del rey:
* Enrique II se sintió traicionado por la oposición de Becket. Estaba frustrado por el apoyo inquebrantable del arzobispo a los derechos de la Iglesia y su constante desafío a la autoridad del rey.
* La frustración del rey creció a medida que se enfrentaba a crecientes desafíos a su autoridad tanto dentro como fuera de Inglaterra, y la oposición de Becket pareció debilitar aún más su posición.
4. Las palabras del rey y el asesinato de Becket:
* La frustración de Enrique II se desbordó y pronunció las famosas palabras:"¿Nadie me librará de este sacerdote turbulento?" Estas palabras, aunque no fueron una orden directa, fueron interpretadas por algunos de sus caballeros como un llamado a la acción.
* El 29 de diciembre de 1170, cuatro caballeros leales al rey irrumpieron en la catedral de Canterbury y asesinaron a Thomas Becket, consolidándolo como mártir de la Iglesia.
5. Las consecuencias:
* El asesinato de Thomas Becket conmocionó a la cristiandad y provocó indignación contra el rey Enrique II. Se vio obligado a hacer pública penitencia por su papel en el suceso.
* La muerte de Becket fortaleció aún más el poder de la Iglesia y solidificó la percepción del Rey como un tirano.
En esencia, la disputa entre Enrique II y Thomas Becket surgió de ambiciones encontradas, un choque entre el poder real y la autoridad religiosa y un resentimiento personal que culminó en un trágico acto de violencia. El conflicto dejó un impacto duradero tanto en Inglaterra como en la Iglesia, moldeando la relación entre la corona y el clero durante los siglos venideros.