La escena presenta al dueño de una casa de empeño llamado Earl, que cuenta la historia de un hombre que vendió una guitarra que había robado en un pueblo fantasma. La canción encaja perfectamente en la escena, con su sensación de blues e inquietante.
Es un punto un poco trivial, pero la película se llama *Pawn Shop Chronicles*, no *Pawn Shop Pulp Fiction*.