* Envidia de su Belleza: La belleza de Cenicienta a menudo se contrasta con la sencillez de las hermanastras, haciéndolas sentir inferiores. Sus celos se manifiestan en acciones crueles y comparaciones constantes.
* Competencia por la atención: Las hermanastras probablemente se sientan amenazadas por la gracia y el encanto de Cenicienta, que atrae la atención de los hombres, incluido el Príncipe. Temen verse eclipsados y perder sus propias oportunidades de tener un buen matrimonio.
* Deseo de posesiones materiales: La bondad y la bondad inherente de Cenicienta le permiten ser favorecida por los demás, incluido el Hada Madrina, que le proporciona ropa hermosa y un carruaje mágico. Las hermanastras, probablemente más materialistas, codician estas posesiones y resienten a Cenicienta por tenerlas.
* Resentimiento por favoritismo: La madrastra a menudo prefiere a Cenicienta sobre sus propias hijas, probablemente debido a la naturaleza amable y al trabajo duro de Cenicienta. Este favoritismo alimenta la ira y la amargura de las hermanastras.
* Proyección de sus propios Defectos: La crueldad y los celos de las hermanastras pueden ser un reflejo de sus propias inseguridades internas. Es posible que estén proyectando sus propios defectos en Cenicienta, convirtiéndola en el blanco de su ira.
Es importante recordar que las Hermanastras Feas son personajes ficticios que representan los aspectos más oscuros de la naturaleza humana. Su odio hacia Cenicienta sirve como contraste a su bondad y, en última instancia, resalta el triunfo de la virtud.