En el drama, controlar al público generalmente se considera negativo porque puede romper la ilusión de la realidad, haciendo que el público recuerde el hecho de que está viendo una actuación en lugar de experimentarla. Esto, a su vez, puede conducir a una experiencia menos inmersiva y emocionalmente atractiva para la audiencia.
Para evitar cronometrar a la audiencia, los actores se esfuerzan por permanecer en el personaje y permanecer enfocados en las motivaciones internas de sus roles, en lugar de en su apariencia externa o la presencia de la audiencia.