He aquí por qué:
* Derechos de autor: Las películas son obras protegidas por derechos de autor y mostrarlas sin permiso es una infracción de los derechos de autor.
* Tarifas de licencia: Las aerolíneas negocian acuerdos de licencia con estudios o distribuidores cinematográficos para obtener permiso para proyectar películas en sus vuelos. Estos acuerdos implican tarifas basadas en varios factores tales como:
* La popularidad de la película: Las películas taquilleras exigirán tarifas más altas.
* El número de vuelos en los que se proyecta la película: Más vuelos, más tarifas.
* La duración del acuerdo: Los acuerdos más largos suelen implicar tarifas más bajas por vuelo.
* Exclusividad: Algunos acuerdos pueden otorgar a las aerolíneas derechos exclusivos para mostrar una película durante un período determinado, lo que podría limitar su disponibilidad en otras plataformas.
Además de los derechos de licencia, es posible que las aerolíneas también tengan que pagar:
* Costos de distribución: Llevar las películas a los aviones.
* Equipo técnico: Se requiere hardware y software especiales para reproducir las películas a bordo.
Por tanto, no se trata sólo de mostrar la película; Las aerolíneas invierten en un complejo sistema para ofrecer entretenimiento a bordo, y eso incluye obtener los derechos necesarios y pagar por ello.