Si bien Burroughs nunca señala una ubicación exacta, describe una selva densa y primordial repleta de animales exóticos y tribus inexploradas.
Es importante señalar que el Congo belga (ahora República Democrática del Congo) era un verdadero territorio colonial en el momento en que Burroughs escribía. Sin embargo, lo utiliza como escenario para su mundo selvático ficticio, que no necesariamente refleja la geografía o cultura real de la región.