He aquí por qué encaja bien:
* Son buenos fingiendo: Las habilidades de un actor se basan en convencer a las personas de que son otra persona. Esto podría convertirlos en mentirosos convincentes.
* Son buenos ocultando emociones: Los actores están entrenados para controlar sus expresiones faciales y su lenguaje corporal. Esto podría ayudarlos a parecer tranquilos y confiados mientras mienten, lo que dificultaría que el jurado detecte el engaño.
* Es un escenario creíble: No es raro que las celebridades se vean involucradas en disputas legales. Un buen actor podría verse envuelto en una situación en la que se sienta obligado a mentir para protegerse a sí mismo o a otra persona.
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