* Tácticas Navales Superiores: La marina inglesa, bajo el mando de Lord Howard de Effingham, empleaba barcos más ágiles y maniobrables que los españoles. Utilizaron una táctica llamada "navegar en línea adelante" para superar a los galeones españoles más grandes y lentos.
* Artillería efectiva: Los barcos ingleses tenían mejores cañones y artilleros, que podían infligir daños importantes a los barcos españoles.
* Condiciones climáticas favorables: Los ingleses se beneficiaron de los fuertes vientos, lo que dificultaba a los españoles mantener la formación y utilizar sus grandes cañones de forma eficaz. Este clima también obstaculizó la capacidad de los barcos españoles para desembarcar tropas en Inglaterra.
* Los barcos de fuego ingleses: Los ingleses emplearon "barcos de fuego", barcos llenos de materiales inflamables que fueron enviados para prender fuego a los galeones españoles. Esto causó importantes daños y perturbaciones a la flota española.
* El exceso de confianza de la Armada Española: Los españoles creían que tenían una marina superior y subestimaban a los ingleses. También carecían de una estrategia clara y tardaron en adaptarse a las condiciones cambiantes.
Si bien la Armada Española no fue completamente destruida, sufrió grandes pérdidas y se vio obligada a retirarse a España, lo que marcó una victoria decisiva para los ingleses y debilitó significativamente el dominio naval español.