Si bien Bobby exhibe algunos comportamientos extravagantes y excéntricos, estos rasgos se presentan más como elementos cómicos que como síntomas de una enfermedad mental específica. Se muestra socialmente torpe, ingenuo y demasiado entusiasta, pero estos son rasgos de personalidad, no necesariamente indicadores de un trastorno mental.
Es importante recordar que las películas suelen representar personajes de forma simplificada con fines de entretenimiento y no deben usarse para diagnosticar o comprender afecciones de salud mental.