He aquí cómo:
* Superioridad moral: Víctor se presenta como un hombre de intelecto y avance científico, pero sus acciones están impulsadas por un sentido profundamente defectuoso de ego y arrogancia. Se cree moralmente superior a su creación y se niega a asumir la responsabilidad de la existencia del monstruo y del sufrimiento que inflige.
* Ignorar la humanidad del monstruo: Víctor ve al monstruo como una monstruosidad, un ser desprovisto de cualidades humanas, a pesar de las súplicas de compasión y comprensión del monstruo. Esta negación de la humanidad del monstruo refuerza su propia percepción defectuosa y perpetúa un ciclo de crueldad y miedo.
* Responsabilidad de huir: En lugar de afrontar las consecuencias de sus acciones, Víctor abandona al monstruo, dejándolo a su suerte y convirtiéndose en un paria peligroso. Prioriza su propio bienestar emocional sobre el del monstruo, enfatizando aún más su hipocresía.
* Idealismo romántico: Víctor anhela conocimiento y poder, pero no considera las implicaciones éticas de sus actividades científicas. Su idealismo romántico lo ciega ante las posibles consecuencias de sus acciones, que en última instancia conducen a la tragedia.
Vale la pena señalar que la hipocresía de Víctor no siempre es intencional. A menudo lo impulsa el miedo, la culpa y un deseo desesperado de protegerse de las consecuencias de sus acciones. Esta complejidad lo convierte en un personaje fascinante y moralmente ambiguo, más que en un simple hipócrita.
En última instancia, las acciones de Víctor demuestran los peligros de una ambición desenfrenada y la importancia de reconocer las consecuencias de nuestras elecciones. Es una advertencia sobre cómo incluso las mentes más brillantes pueden ser consumidas por su propia arrogancia y no ver la humanidad en quienes las rodean.