Para los católicos:
* restableció el catolicismo como la religión oficial de Francia: Esto aplacó a la población católica mayoritaria, que se veía a sí mismos como la autoridad religiosa legítima del país.
* Huguenots negó los derechos políticos: El edicto limitó el poder político de los hugonotes, otorgándoles libertad de culto pero sin permitirles ocupar un alto cargo político. Esto tranquilizó a los católicos que su dominio en el gobierno permanecería intacto.
* hugonotes restringidos en algunas áreas: El edicto prohibió a los hugonotes construir nuevas iglesias dentro de 10 leguas (aproximadamente 30 millas) de cualquier ciudad católica, que apacigó a las comunidades católicas en áreas estratégicamente importantes.
Para los hugonotes:
* Libertad de conciencia y adoración garantizada: Esta fue una concesión importante, permitiendo que los hugonotes practicaran su fe sin temor a la persecución. Se les permitió celebrar la adoración pública en áreas designadas y tener sus propias iglesias y ministros.
* Permitido ocupar un cargo público en ciertas áreas: Si bien se les negó el poder político nacional, a los hugonotes se les otorgó el derecho de ocupar un cargo en ciertas ciudades y regiones donde tenían una presencia significativa. Esto les dio un grado de autonomía local.
* Derechos civiles garantizados: El edicto dio a los hugonotes igualdad de derechos en áreas como educación, empleo y comercio. Esto ayudó a garantizar su integración social y económica en la sociedad francesa.
En general, el edicto de Nantes representaba un compromiso, otorgando libertad religiosa a los hugonotes mientras preservaba la supremacía del catolicismo en Francia. Fue una paz frágil que trajo un final temporal a las guerras religiosas, pero finalmente no pudo abordar las tensiones subyacentes entre los dos grupos.
Es importante tener en cuenta: El edicto de Nantes fue revocado por Louis XIV en 1685, lo que condujo a la persecución de los hugonotes y su éxodo masivo de Francia.