"Primero vinieron por los socialistas, y yo no hablé, porque no era socialista. Luego vinieron por los sindicalistas, y no hablé, porque no era sindicalista. Luego vinieron por los judíos, y no hablé, porque no era judío. Luego vinieron por mí, y no quedó nadie que hablara por mí."
Esta cita es un poderoso recordatorio de los peligros de la inacción ante la injusticia. Destaca la importancia de denunciar las malas acciones, incluso cuando no nos afectan directamente.