No existe evidencia científica que respalde la existencia de protuberancias mentirosas. Esta es sólo una frase que la gente usa con humor para describir a alguien que está siendo deshonesto.
Si tiene curiosidad sobre cómo saber si alguien está mintiendo, es importante confiar en métodos basados en evidencia, como señales del lenguaje corporal, inconsistencias en su historia y cualquier evidencia física que pueda contradecir sus afirmaciones. Sin embargo, recuerde que incluso estos pueden ser indicadores poco fiables.