Molestas generales:
* Burocracia: Los magos suelen ser pensadores solitarios e independientes que odian verse estancados en el papeleo y las regulaciones.
* Gente ruidosa e ignorante: Los magos valoran el conocimiento y les puede resultar frustrante tratar con personas que desprecian o faltan el respeto a la magia.
* Falta de respeto a la magia: Un mago puede sentirse molesto por aquellos que temen o menosprecian la magia, incluso si no los atacan directamente.
Ejemplos más específicos:
* Un brujo puede odiar a su patrón. El acuerdo que hicieron podría tener duras consecuencias y es posible que resientan su dependencia de una entidad poderosa.
* Un Nigromante podría odiar a los vivos. Su deseo de explorar los misterios de la vida y la muerte podría llevarles a despreciar a los vivos que temen su trabajo.
* Un mago que estudia la naturaleza puede odiar la contaminación o la deforestación. Pueden considerarlo una profanación del mundo natural y una amenaza al poder que obtienen de él.
Respuestas humorísticas:
* Quedarse sin componentes del hechizo. La frustración de un proyecto mágico que se detiene por falta de ingredientes.
* Ser confundido con un mago. Los magos son practicantes serios de la magia y no les gusta que los comparen con los artistas.
* Tener su magia mal pronunciada. Incluso el mago más poderoso puede ser sensible a la pronunciación adecuada de sus encantamientos.
En última instancia, lo que más odia un mago depende de la personalidad, la historia de fondo y el tipo específico de magia que practica. ¡Hay infinitas posibilidades!