Este personaje icónico, con su característico bigote, bombín, bastón y zapatos de gran tamaño, se convirtió en la creación más famosa de Chaplin y en un símbolo tanto de pobreza como de resiliencia. El humor silencioso del vagabundo, combinado con la magistral comedia física de Chaplin, trascendió las barreras del idioma y lo convirtió en una estrella mundial.