El público isabelino habría reaccionado intensamente ante esta escena, dado el contexto cultural y las normas sociales de su época. Así es como podrían haber respondido:
1. Conmoción y consternación: Las muertes repentinas y violentas de Mercucio y Teobaldo habrían provocado conmoción y consternación entre el público isabelino. La violencia no era infrecuente durante esa época, pero la intensidad del conflicto y las trágicas consecuencias de esta escena habrían sido profundamente inquietantes.
2. Empatía y Simpatía: El público habría sentido simpatía por Romeo, ya que se encuentra atrapado entre su amor por Julieta y su lealtad hacia su amigo Mercutio. Comprenderían la agitación emocional que experimenta y las difíciles decisiones que tiene que tomar.
3. Dilemas morales: El público isabelino estaba muy en sintonía con las enseñanzas y lecciones morales de las obras a las que asistían. El acto 3, escena 1 presenta varios dilemas morales, incluidas las consecuencias de la violencia, el peso del honor y el poder del amor versus las expectativas sociales. Estos dilemas habrían provocado animados debates y reflexiones entre la audiencia.
4. Catarsis: El teatro isabelino a menudo sirvió como una experiencia catártica para el público. Las intensas emociones y los trágicos acontecimientos de esta escena habrían permitido a los espectadores liberar sus propias emociones y tensiones a través de las experiencias de los personajes, contribuyendo al efecto catártico de la obra.
5. Perspectivas culturales: La escena habría ofrecido información sobre los valores sociales de la época isabelina. Habría resaltado la importancia del honor, la lealtad familiar y el estricto cumplimiento de las normas sociales, incluso a costa de la felicidad personal.
6. Mayor suspenso: El público habría abandonado la escena 1 del acto 3 con una gran anticipación por lo que vendría después. Los trágicos resultados prepararon el escenario para los acontecimientos posteriores y plantearon preguntas sobre el destino potencial de Romeo y Julieta, intensificando el suspenso de la obra.
En general, la escena 1 del tercer acto de Romeo y Julieta habría provocado una variedad de emociones, incluyendo conmoción, consternación, empatía, contemplación moral, catarsis y mayor suspenso. La intensidad de esta escena habría dejado un impacto duradero en la audiencia isabelina y contribuido a la perdurable popularidad de la obra.