Si bien muestra una obsesión retorcida con Kikyo, no es amor, sino un deseo posesivo y manipulador de controlarla. Él manipula sus sentimientos y explota su dolor por sus propias ganancias. También intenta manipular a Kagome con métodos similares, mostrando un patrón de uso de mujeres para promover sus propios objetivos.
Por lo tanto, Naraku no ama a nadie. Está impulsado por sus propias ambiciones y deseos, y sus relaciones con los demás se basan principalmente en la manipulación y el control.