En el corazón del bosque, donde residen los susurros,
Surge un entorno, a la vez sereno e inédito.
Donde se alzan árboles altísimos, orgullosos e inmensos,
Un tapiz de naturaleza, un sentido mágico.
Los rayos del sol se entrelazan a través de las hojas de encaje de arriba,
Proyectando patrones moteados en el suelo del bosque.
El aire fragante, perfumado de pinos y helechos,
Revela un reino donde anhelan la paz y el asombro.
Suaves suspiros del viento, como el zumbido de una canción de cuna,
Acaricia el alma, un santuario por venir.
El coro melódico de los pájaros llena el tranquilo espacio,
La sinfonía de la naturaleza en cada gracia revoloteante.
Una alfombra de musgo, exuberante y verde esmeralda,
Invita a los pies cansados a descansar.
En medio de este entorno etéreo, el espíritu emprende el vuelo,
Transportado a un reino de puro deleite.
En este sereno abrazo de la gracia de la naturaleza,
El tiempo se detiene, las preocupaciones encuentran su liberación.
Un paraíso eterno donde los sueños toman vuelo,
Un poema cobra vida, un lugar de pertenencia.