(Manténgase erguido, con los ojos ardiendo con una mezcla de ira y anhelo)
Me llaman Rapunzel. Un nombre susurrado en el viento, un nombre que resuena en el silencio de esta torre. Un nombre que habla de cabello dorado, un nombre que grita de libertad robada.
(Pasa lentamente los dedos por el cabello imaginario y tu voz se suaviza)
Mi cabello, un reluciente río de oro, una prisión que yo mismo he creado. Sube y sube, una cuerda dorada que se extiende hacia el cielo, una súplica desesperada por escapar. Una súplica que Madre Gothel, la mujer que me robó la infancia, ignora. Ella me tiene como rehén, mi belleza es su única moneda, su único poder.
(Tu voz se eleva desafiante)
Pero no soy una marioneta. No soy una posesión. ¡Soy Rapunzel y no seré silenciada!
(Tus puños se aprietan, tus ojos brillan con una nueva resolución)
He probado el mundo a través de momentos robados, lo he vislumbrado a través de la ventana de mi torre. El mundo del sol y del viento, de cielos abiertos y colores vibrantes. Un mundo que susurra promesas de aventuras, un mundo que llama a mi alma.
(Tus ojos se vuelven distantes, tu voz llena de anhelo)
Sueño con un mundo más allá de estos muros, un mundo donde mi cabello no sea una cadena sino una cascada reluciente. Anhelo la libertad de explorar, aprender, amar. Ser más que una doncella cautiva, ser una mujer que labra su propio destino.
(Tu voz se vuelve feroz)
Pero no estoy solo. He encontrado una voz, una voz que susurra esperanza, una voz que pide un cambio. Una voz que me recuerda que no me define el largo de mi cabello, sino el fuego de mi corazón.
(Te mantienes erguido, tu voz suena con determinación)
Me liberaré. Encontraré mi propio camino. Seré Rapunzel, la mujer que desafió su destino, que se elevó por encima de las sombras, que abrazó la luz de la libertad.
(Mantén la cabeza en alto, la mirada fija)
Esta es mi historia, mi viaje, mi lucha. Y no seré silenciado.