Señales tempranas de peligro:
* La Misteriosa Enfermedad: La novela comienza cuando la narradora, Ann Burden, nota una extraña enfermedad que afecta a los animales y las aves. Esto presagia el holocausto nuclear que acabará con la mayor parte de la humanidad.
* La obsesión de John por la supervivencia: John Burden, el padre de Ann, está obsesionado con prepararse para un desastre desconocido. Construye un elaborado refugio subterráneo, almacena comida e insiste en usar una máscara antigás. Esto presagia su deseo de protegerse a sí mismo y a su hija a toda costa.
* La charla "atómica": Si bien no es explícito, la frecuente mención de John de las bombas "atómicas" y la radiación es una clara indicación de que el mundo está al borde de una guerra nuclear.
Presencia inminente de peligro:
* El Silencio: El silencio opresivo y la falta de actividad humana después de la caída de las bombas son un recordatorio constante de la destrucción. Presagia la soledad y el aislamiento que enfrentará Ann.
* Las zonas "Prohibidas": Las advertencias de John sobre zonas "prohibidas" más allá de su granja, llenas de radiación y "veneno", presagian el peligro que acecha en el mundo exterior.
* La gente "extraña": Los encuentros de Ann con gente "extraña" (los niños "mutantes") cerca de la granja insinúan los peligros de aventurarse y las posibles consecuencias de la radiación.
Desarrollos en la relación:
* El sentimiento "extranjero": Ann siente una sensación de "extrañeza" cuando se encuentra por primera vez con Caleb. Esto sugiere un eventual conflicto o tensión en su relación.
* Comportamiento agresivo de Caleb: Las acciones impulsivas de Caleb y su tendencia a dominar se presagian desde el principio, insinuando su potencial para la violencia y el comportamiento controlador.
* La actitud "piadosa" de Caleb: La creencia de Caleb en su propia justicia y sus intentos de imponer su voluntad a los demás presagian los problemas que surgirán de su justicia propia y su ambición.
El tono general de la historia:
* La sensación de malestar: El tono general de la novela es de presentimiento e inquietud. El lector está constantemente consciente del peligro potencial y de la frágil naturaleza de la situación, creando una sensación de temor y anticipación.
Estos son sólo algunos ejemplos de presagios en "Z de Zachariah". La novela está cuidadosamente elaborada para generar suspenso y mantener al lector adivinando lo que sucederá a continuación. Vale la pena leer la novela con atención para notar las pistas sutiles que proporciona O'Brien, que añaden profundidad y complejidad a la historia.