1. Líderes decididos y de voluntad fuerte: Ambos monarcas eran conocidos por sus fuertes personalidades, ambición y determinación. Estaban comprometidos con los intereses de sus respectivos países y dedicados a fortalecer su poder e influencia.
2. Enfoque pragmático de la gobernanza: Aunque ambos monarcas tenían filosofías diferentes, en última instancia priorizaron preocupaciones prácticas y aplicaron políticas que servían a los intereses de sus naciones. María Teresa se centró en el desarrollo económico y las reformas administrativas, mientras que Federico el Grande enfatizó la fuerza militar y la expansión territorial.
3. Proeza militar: Ambos gobernantes estuvieron involucrados en guerras importantes y demostraron una gran perspicacia militar. María Teresa luchó para defender su herencia en la Guerra de Sucesión de Austria y la Guerra de los Siete Años, mientras que Federico el Grande logró numerosas victorias en el último conflicto, lo que le valió el apodo de "Federico el Grande".
4. Reformas y Modernización: Ambos monarcas abrazaron reformas destinadas a modernizar sus respectivas naciones. María Teresa introdujo reformas en educación, impuestos y administración, mientras que Federico el Grande enfatizó las reformas legales, la tolerancia religiosa y la promoción de esfuerzos científicos y culturales.
5. Compromiso con la Ilustración: A pesar de sus diferentes enfoques, ambos monarcas estuvieron influenciados por los ideales de la Ilustración. María Teresa abrazó aspectos del pensamiento de la Ilustración en sus reformas, mientras que Federico el Grande fue un mecenas de las artes y las ciencias y dio la bienvenida a su corte a figuras destacadas de la Ilustración como Voltaire.
6. Desafíos a la tradición: Ambos desafiaron las estructuras de poder tradicionales y las normas establecidas. María Teresa desafió la noción predominante de que las mujeres eran incapaces de gobernar y defendió eficazmente su herencia. Federico el Grande desafió el poder establecido del Sacro Emperador Romano y siguió su propia agenda de política exterior.
Sin embargo, existían diferencias significativas entre los dos gobernantes. María Teresa era más tradicional en su enfoque de gobierno, centrado en mantener el orden establecido y fortalecer la autoridad de la monarquía. Federico el Grande, por el contrario, fue más progresista y abrazó los ideales de la Ilustración, impulsando reformas e iniciativas culturales.
A pesar de sus diferencias, María Teresa y Federico el Grande fueron figuras muy influyentes que dieron forma al curso de la Europa del siglo XVIII y dejaron legados duraderos en sus respectivas naciones. Sus similitudes ilustran que el liderazgo eficaz puede adoptar muchas formas, pero rasgos compartidos como la determinación, el pragmatismo y el compromiso con el progreso son esenciales para el éxito.