He aquí por qué:
* Profundamente religioso: Luis IX era conocido por su fe inquebrantable. Fue un firme partidario de la Iglesia y dedicó gran parte de su vida a las prácticas religiosas.
* Cruzadas: Dirigió dos cruzadas a Tierra Santa, demostrando su compromiso con la defensa de la fe.
* Canonización: Fue canonizado por la Iglesia católica en 1297, reconociendo su piedad y santidad.
Es importante señalar que, si bien Luis IX era un católico devoto, su reinado no estuvo exento de controversias. Algunas de sus acciones, como la persecución de herejes, se consideran duras según los estándares modernos. Sin embargo, su profunda fe religiosa y su legado como rey santo siguen siendo una parte importante de su identidad histórica.