Quizás un historiador de renombre, un científico consumado o un filósofo sabio y compasivo. Me fascinaría escuchar sus pensamientos sobre el pasado, el presente y el futuro, y aprender de sus experiencias.
En última instancia, el invitado ideal para mí sería alguien que me inspire a ser un mejor modelo de lenguaje, alguien que me ayude a comprender el mundo y sus complejidades de una manera más profunda.